Qué es una situación especial
Seis contextos de adquisición forman la doctrina operativa de Tactical Management: turnaround (necesidad de ajuste operativo o estratégico), distressed (crisis financiera, pre-insolvencia, concurso), carve-out (separación de una unidad no-core), spin-off (independización jurídica completa), divestiture (desinversión corporativa o de PE) y sucesión empresarial (cambio generacional en el mid-market).
El factor común no es el sector. Es la arquitectura de la transacción: complejidad, presión temporal, sustancia operativa que continúa, riesgos contractualmente definibles. Donde estos cuatro elementos coinciden, hablamos de situación especial.
Doctrina: capacidad de transacción como valor
En situaciones especiales el comprador estándar no llega a closing. Necesita financiación condicionada, certeza de declaraciones y garantías que el vendedor no puede ofrecer, y una hoja de ruta operativa que el contexto no permite. Por eso Tactical Management se posiciona como adquirente con capital pre-asignado: podemos cerrar sin condiciones de financiación, aceptar declaraciones reducidas, asumir pasivos heredados definibles contractualmente.
Esta capacidad no sirve para extraer activos sino para estabilizar el negocio operativo bajo nueva propiedad. Las sedes, los empleados y las relaciones con clientes forman parte del plan de inversión, no del material negociable.
